Bricolaje: convierte una rueda de coche en brasero y horno.


Si tienes llantas viejas guardadas en el garaje esperando a que alguien las lleve al desguace, aquí tienes una alternativa mucho más interesante: convertirlas en un brasero y horno de leña casero, útil tanto para cocinar al aire libre como para dar calor en una tarde fría. Vamos con el montaje paso a paso.
1. Fabricación y montaje de la base
El punto de partida son varias llantas apiladas, que forman el cuerpo del brasero.
Se empieza con una llanta como pieza A, sobre la que se coloca otra encima, la pieza C, formando ya el primer bloque de la estructura.
A ese conjunto se le añade una pieza curva de chapa metálica, que sirve para cerrar y reforzar uno de los laterales.
En la llanta superior de la base se recortan dos elementos clave:
El soporte superior de la parrilla, ventilado, que permite la salida del humo y la entrada de aire.
La parrilla extraíble, identificada como pieza B/D, que se puede sacar para limpiar o para usar como parrilla suelta si hace falta.
Más abajo, en el cuerpo de la rueda base, se recorta una puerta para combustible y cenizas, que es por donde se introduce la leña y se retienen los restos de la combustión.
Con estos elementos montados, la base queda completa y lista para pasar a la parte de cocción.
2. Sistema de cocción apilado
Aquí está el verdadero truco de este diseño: no es una sola estructura fija, sino un sistema apilado por módulos, que se pueden levantar o bajar según lo que quieras hacer.
La llanta superior se puede levantar para acceder directamente al fuego, o bajar para cerrar la cámara y concentrar el calor. Debajo, en la caja de fuego inferior, se enciende la leña a través de la puerta del combustible.
Con todo el sistema montado y en uso, la estructura queda así:
Arriba del todo, la parrilla superior, que actúa como soporte para la olla.
Justo debajo, la cámara de cocción superior, donde se concentra el calor que sube desde el fuego.
Más abajo, la caja de fuego inferior, con su puerta del combustible.
El calor asciende desde la base hasta la parte superior, calentando toda la estructura de forma progresiva.
Ese ascenso del calor es lo que permite usar el mismo montaje como brasero, como ahumador o como horno, simplemente cambiando lo que colocas encima y cuánto tiempo dejas que se acumule el calor dentro.
Un montaje, tres usos
La gracia de este proyecto está en su versatilidad: con las mismas piezas puedes tener un brasero para calentarte alrededor, un ahumador para dar sabor a la comida a fuego lento, o un horno improvisado para cocinar guisos y panes con calor envolvente. Todo depende de cómo combines las capas y durante cuánto tiempo mantengas el fuego encendido.
¿Te animas a montar el tuyo con llantas que tengas por casa? Cuéntame en los comentarios si lo has probado y qué tal te ha funcionado.

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